No quiero volver a ser el moratón, el cardenal, ni el dolor. Quiero gritar que me haces feliz, que te hago feliz.
Ya no entiendo nada. Creo que hace tiempo que dejé de preguntarme por qué no las entendía. Si pudieras leer esto ... Si pudieras entenderme ...
Quiero llorar, y llorar, y llorar. Y podría ser poética, pero no me da la gana. Esto es amor, querido, no palabras bonitas. Y ahora soy yo la que paga tus errores, porque sí, cometiste muchos de ellos.
Tonta, tonta, tonta y atónita. Desgraciada y proscrita. Que me dejo quererte. Y me dejo sufrirte.
Mido mis palabras, mis emociones, mis sentimientos ... estoy muy cansada. Tiro pálante y vuelvo a existir, dicen.