La piedras tienen vida, y perdónenme si no utilizo el término roca, que siempre es más poético. En efecto, no quiero perderme de la conversación que se esfuma, a ellas las veo, las siento, y las padezco más que a mí misma. Más que al cuerpo que tengo encima, más que al cuerpo que se estremece. ¿Qué coño os pasa?, ¿a qué viene tanto lamento gratuito?, me hierve la sangre al ver vuestros escritos... Cómo os gusta llorar, cómo os coitea, orgasmea, place y goza el quejarse. Plantos de mortales griegos es lo que hacéis. Estúpidos, inánimes, irreducibles, anómalos, alienados. Gente. Piernas, brazos, tetas, culo y pelo es lo que sois. No sois nada y en mísero polvo os convertiréis.